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Valoración y llamamiento del PCE tras la Huelga General

Partido Comunista de España / 05 oct 10

 

 

 

La Huelga General ha sido un éxito. Millones de trabajadoras y trabajadores se han plantado para exigir a Zapatero que retire su regresiva Reforma del Mercado de Trabajo, los decretos de congelación de las pensiones y recortes salariales a los empleados/as públicos y el proceso de privatización de las Cajas de Ahorros de nuestro país. Esta huelga ha demostrado, además, el respaldo de las trabajadoras y trabajadores a los sindicatos de clase ante las agresiones de la patronal y de un gobierno que hace el trabajo sucio a las fuerzas reaccionarias para intentar, también, modificar a la baja las condiciones de la negociación colectiva con el objetivo de debilitar la capacidad de negociación de los sindicatos.

Esta Huelga culmina un trabajo de un año y ocho meses, cuando desde IU y el PCE planteamos la necesidad de dar una respuesta global a las agresiones que el Gobierno Zapatero comenzaba a realizar contra la clase trabajadora desde una salida conservadora a la crisis. En este tiempo, a pesar de incomprensiones de dentro y fuera de la organización, nuestro trabajo político ha contribuido a la movilización sindical y a la reacción cívica de rechazo a las políticas conservadoras del gobierno Zapatero, y, por tanto, se ha demostrado acertado. Nuestro empeño en mantener esa respuesta global ha ayudado al éxito de la esta Huelga General.

El 29 de septiembre la clase trabajadora ha derrotado y desenmascarado al gran piquete antihuelga en el que han confluido desde los medios de comunicación hasta los voceros del gobierno, pasando por las fuerzas de la derecha social, económica y política que a su vez han intentado convertir esta Huelga en un pulso a los sindicatos. La reacción a este “piquete” ha puesto en marcha un proceso de recuperación del sindicalismo activo y reivindicativo que estaba adormecido.

Este paro masivo debe tener consecuencias políticas, tanto para el Gobierno del PSOE, como para el PP, quienes junto con la CEOE, han constituido el contra piquete más reaccionario y violento de los vividos en las seis Huelgas Generales que se han convocado desde 1978. Exigimos responsabilidades ante la brutal reacción mediática y policial contra los piquetes informativos, resaltando la paradoja de que mientras no tenemos conocimiento de comerciantes o empresarios heridos, son varias las decenas de huelguistas que han sufrido las consecuencias de la violencia policial o de agresiones fascistas.

Las irresponsables e interesadas voces mediáticas, las amenazas empresariales y las presiones del gobierno no han podido impedir una gran movilización de la clase obrera y no han podido ocultar la oposición de millones de españoles y españolas a una salida conservadora de la crisis. La postura de la patronal encabezada por la CEOE, con un presidente que ha mandado al paro a cientos de trabajadores/as de una de sus empresas sin pagar a sus trabajadores/as, ha sido especialmente hipócrita, violenta y reaccionaria.

Mas allá de la guerra mediática, la realidad es que las cifras de seguimiento aportadas por los sindicatos son contundentes, con una media de seguimiento por comunidades autónomas y sectores del 71,70 %, lo que representa a unos 10 millones de asalariados y asalariadas y pequeños/as autónomos/as, al igual que las curvas de consumo eléctrico que son similares a las del ultimo día festivo y muy inferiores a las del miércoles anterior a la huelga.

La realidad es que las manifestaciones vividas por todo el país, ponen de manifiesto que hay una cierta recuperación de la ilusión, del imaginario colectivo de lucha, hemos visto recobrar el convencimiento de que la unidad y la suma de esfuerzos es la única vía hacia la recuperación política de la sociedad española, que este hecho no sea flor de un día debe ser uno de nuestros objetivos en los próximos meses

Los intentos de situar el seguimiento en porcentajes ridículos no dejan de ser una prueba más de la incapacidad del gobierno y de la derecha para aceptar su error al considerar al sindicalismo reivindicativo y sociopolítico prácticamente muerto.

La posición solitaria que como organizaciones políticas hemos mantenido IU y PCE en defensa de los intereses de las trabajadoras y trabajadores y en apoyo de las reivindicaciones sindicales, se ha visto fuertemente respaldada por el apoyo popular. Nos hemos encontrado muy cómodos en una plena identificación con los sindicalistas de todo signo a la hora de compartir acciones en el presente y de valorar propuestas de futuro.

En este marco es necesario resaltar que, una vez más, el Parlamento no ha representado el día 29 de septiembre a la ciudadanía, ya que solamente 7 de sus diputados han secundado esta huelga respaldada mayoritariamente por la población.

Ante el éxito de la Huelga General y las masivas manifestaciones desarrolladas en todo el país, el gobierno debe rectificar, tiene la obligación de llamar a los sindicatos y negociar la retirada de esta reforma laboral, acabar con la política de recortes sociales y olvidar las amenazas de alargar la edad de la jubilación. Ahora le toca a Zapatero mover ficha, nosotros debemos mantener la calma y desde la seguridad de que la huelga tendrá resultados positivos ser capaces de que se nos vea también junto con los sindicatos a la hora de presentar los logros que se puedan obtener.

Políticamente no ha habido dudas, tanto IU como el PCE, cada una en el ámbito de sus competencias y características, son las organizaciones llamadas a encabezar el punto de inflexión que ha significado esta masiva respuesta social que, de forma democrática y masiva, ha tomado las calles y plazas de todo el Estado. Pero, no nos engañemos, no nos dejemos llevar por la euforia, nadie nos va a regalar nada.

Nuestra participación en la campaña informativa en defensa de la huelga, nuestra implicación en los piquetes y nuestro trabajo para asegurar su éxito nos ha dado credibilidad y ganado la simpatía de muchos trabajadores y trabajadoras y del mundo sindical. Ahora el reto es dar respuesta a las expectativas creadas y, desde la mayor seriedad, ser capaces de demostrar que es posible una alternativa creíble, coherente y plenamente realista desde la izquierda. Es el momento de poner en valor la Unidad de la Izquierda en torno a la propuesta de una Alternativa Social Anticapitalista para salir de la crisis, es el momento de ponernos a la ofensiva en la Refundación de IU y hacerlo desde la confluencia con las fuerzas políticas, sociales y culturales que han apoyado la huelga y sobre todo con los millones de hombres y mujeres que se han movilizado y que ahora deben encontrar su referente político en nosotros y nosotras.

La fuerte campaña que han realizado el PCE e IU junto a los sindicatos de clase, pone de manifiesto el impulso dado a la refundación desde nuestra base social. Es evidente que se requiere de la reconstrucción de nuestra base social a partir del movimiento sindical organizado, tomando como punto de partida los hombres y mujeres que desde el sindicalismo han empujado para responder enérgicamente al gobierno y que ahora piden un referente político claro y contundente. Ese referente sólo puede ser IU.

La refundación se evidencia, tiene sentido si por encima de siglas, muchas veces vacías, sirve para aglutinar en torno a un programa y en una misma acción política a todas las personas que estos días se han convencido de que es necesaria una izquierda que no se rinda ante el capital; si sirve para dar forma a una estructura abierta, participativa que permita su integración desde nuevas formas de hacer política. Por ello desde el PCE tenemos que ser audaces a la hora de plantear una ofensiva que supere situaciones del pasado y del presente, que nos permita trabajar juntos a quienes estemos dispuestos a dar forma a este Movimiento Político y Social en el que toda la izquierda pueda sentirse cómoda y útil.

Es el momento de anteponer la política, la necesidad de construir la salida social, anticapitalista, a la crisis. Por encima de heridas del pasado o del mantenimiento de pequeñas parcelas de poder en lo interno, es el momento de resolver en positivo todas las crisis, hacerlo desde el respeto a la organicidad y a los acuerdos que hemos venido tomando en IU, a todos sus niveles, pero hacerlo desde la máxima generosidad y amplitud de miras políticas y sociales, porque frente a quienes tratan de situar al PCE como un freno para la apertura de IU, frente a quienes quieren desenterrar el fantasma de un PCE con voluntad de hacer una IU excluyente, el trabajo desarrollado estos meses nos da la autoridad política para poder ser claros y firmes en la defensa de los objetivos que nos planteamos de cara a la IX Asamblea de IU, luego ratificados y desarrollados en el XVIII Congreso del PCE, de conseguir la máxima unidad de la izquierda en una fuerza política de nuevo tipo con una organización abierta, participativa, plural donde lo importante sea la unidad en torno al programa, lo que hemos venido llamando construir un Movimiento Político y Social Organizado.

En función de estos objetivo hacemos hoy un llamamiento al conjunto de IU y a toda la izquierda que en estos momentos no se encuadrada en ninguna organización política, para ponernos juntos a trabajar, dando forma a lo que debe ser el Movimiento Político y Social que nos permita afrontar las próximas luchas sociales y la citas electorales, referenciando en las instituciones lo que ha sido el movimiento que ha sustentado el éxito de la Huelga General. El PCE, en coherencia con su política, va a ser leal y plenamente positivo en este trabajo, sin buscar espacios de poder que no le correspondan, asumiendo responsabilidades en todos los ámbitos del trabajo, pero en la misma medida vamos a combatir políticamente los intentos de excluirnos o de demonizarnos porque estos movimientos no esconden otra cosa que el intento de desnaturalizar el proyecto de izquierda que entendemos necesita España en estos momentos para asegurar una salida de la crisis que no sea a costa de los más débiles.

A este respecto, urge la resolución de los conflictos existentes en IU para reforzar el carácter político que hay que dar en estos momentos a la movilización sindical. No podemos permitirnos el lujo de aparecer como una fuerza política dividida, incapaz de tomar el relevo de esta larga lucha, alejada de las expectativas que muchos trabajadores y trabajadoras han puesto en IU. Es el momento de la respuesta, y para ello debemos resolver todos los conflictos, siempre desde el reconocimiento y el respeto mutuo y con una perspectiva global.

Ahora es el momento de ligar el éxito de la huelga al debate presupuestario, en el que debemos reflejar nuestras alternativas. La tramitación presupuestaria debe servir de marco para una mantener el tono de movilización que hemos ido desarrollando en estos últimos meses, ya que nos permite por una parte, plantear desde propuestas locales de inversiones hasta las grandes políticas alternativas a las del Gobierno y por otra, profundizar y consolidar alianzas.

Desde esta valoración felicitamos al conjunto de organizaciones y militantes del PCE que desde todas las federaciones del Partido han derramado esfuerzo en la preparación y realización de esta huelga de forma brillante tal y como ha sido reconocido por el conjunto de trabajadores/as y muy valorado por las Direcciones de CCOO y UGT de forma publica, y hacemos un llamamiento para continuar con el proceso de reconstrucción del PCE reforzando el trabajo organizativo de nuestro Partido para que nos permita avanzar en nuestra implicación en el trabajo sindical y en una mayor participación en las organizaciones territoriales y sectoriales de IU.

Madrid 5 octubre 2010