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Homenaje a las Víctimas del Franquismo.

El pasado domingo 16 de marzo de 2014, un importante grupo de demócratas y continuadores/as de la legalidad republicana española, que el 18 de julio de 1936 habíase visto ilegalmente interrumpida por el golpe militar del general Franco, tributó un homenaje en el cementerio de la salud a las víctimas republicanas y personas desaparecidas que sufrieron la guerra, la represión y la dictadura con el fin de reivindicar el derecho de las mismas a la recuperación de la verdad histórica, la justicia y la reparación de la ignominia sufrida a través de sentencias, asesinatos y juicios sumarísimos, así como del olvido de las instituciones del Estado.

Se sucedieron diversos y emotivos testimonios por parte de descendientes de las víctimas y de miembros de asociaciones memorialistas así como del Director General para la Memoria Democrática de la Junta de Andalucía.

Insertamos a continuación el discurso del vicepresidente del Foro por la Memoria de Córdoba, Francisco Díez Belinchón, así como algunas fotografías del acto.

Homenaje 16 marzo 2014 (1)

Los muros son zonas de límite. Construcciones que dividen, que impiden el paso. Hay muros de la vergüenza y la infamia; como los muros de Cisjordania y del Sahara Occidental o las alambradas de Ceuta que impiden el paso a los inmigrantes.
Pero también hay otros muros, no necesariamente vinculados a la ingeniería de dividir sociedades. Muros con un significado más rico y humano. Entre ellos están los muros de la memoria como el que nos congrega hoy.
Estos muros no dividen, unen, nos unen con nuestro pasado. Nos permiten cumplir con el deber de recordar porque recordar es un acto de justicia, porque el olvido la ignorancia, nos convierte en cómplices de los verdugos.
Son lugares de la memoria que nos permiten unirnos con nuestro pasado, nos permiten saber lo que paso. Los muros nos permiten rescatar el pasado de aquellos que aún siguen invisibles aquellos y aquellas que sufrieron la barbarie fascista, donde podemos conocer sus nombres y, al mismo tiempo, recordarlos a todos y todas.
Su historia ha sido deliberadamente silenciada durante muchos años, a lo largo de la dictadura y de tres décadas de democracia, estos miles de hombres y mujeres, conciudadanos y compatriotas nuestros, han yacido sin nombre en estas sepulturas colectivas.
Por eso, todavía es necesario rescatar este pasado, que aún permanece oculto, necesita que se le ayude necesita ser recordado a los olvidadizos a los frívolos a los indiferentes
Porque las víctimas, cuyos nombres se recogen en estos muros, necesitan sin cesar de nuestras celebraciones, que lo salvemos de la nada a la que quieren condenarle, necesitan que nos reunamos adrede para conmemorarlo, necesitan de nuestra memoria, el pasado no puede defenderse, ellos no pueden defenderse tenemos que defenderlos nosotros y nosotras desde el presente y para el futuro  con la memoria de la reparación, con homenajes cívicos como el que hoy celebramos.
Los muros también nos recuerdan que estas personas fueron víctimas, pero también resistentes y luchadores.  Los primeros en enfrentarse a la barbarie fascista que luego asolaría Europa. Son por tanto un monumento a la resistencia y a la lucha por unos principios y unos ideales Con ellos podemos poner nombre a las personas que anónimamente dieron vida a los grandes ideales del siglo XX y no dudaron en luchar por ellos. Su vida también nos habla de resistencia de lucha contra la barbarie.
El muro de la memoria también nos permite darnos cuenta de la inmensidad del dolor que causó unas de las dictaduras más sangrientas que han existido, que causó lo que nuestro querido Francisco Moreno Gómez ha llamado catástrofe humanitaria y genocidio. Que sólo aquí en Córdoba supuso 4000 víctimas que han querido ser silenciada. Estas personas no fueron ajusticiada fueron asesinadas por luchar por la justicia, la libertad y por la república.
Y por eso la prolongada dictadura española oculto estos hechos con el “lavado de cerebro masivo”, del que habla Paul Preston, en una burda manipulación histórica, sobre la que adoctrinó a la inmensa
mayoría de los españoles, mediante el férreo control sobre los medios de comunicación y sobre la enseñanza. El franquismo imponía así una memoria dominante, por no decir hegemónica, imposible de ser cuestionada.
La historia de la República y la de todo lo que envolvió y supuso la sublevación militar para derrocarla, la guerra y posterior dictadura que se prolongó cuarenta años, han llegado hasta nosotros desdibujada. El prisma del vencedor impuso una única visión de la historia, los archivos suelen ser la memoria del vencedor, las fachadas de las Iglesias de España se llenaron con nombres de los caídos por Dios y por la patria.         ,
La dictadura ahogó la memoria de las personas que aparecen recogidas en este muro con la memoria de sus verdugos
La memoria azul como la camisa de los falangistas
La memoria de color negro como la sonata del obispo de Córdoba Pérez Muñoz, que no dudó en publicar una apoteósica felicitación a los golpistas cordobeses. La sotana negra del capuchino fray Jacinto de Chucena con sus arengas político-religiosas a través de la radio dirigidas contra “los bastardos hijos desafectos y traidores a la Patria” incitando a la represión y el exterminio de las personas republicanas. El negro de la tinta del periódico católico, El Defensor de Córdoba llamando al derramamiento de sangre de
Los malvados marxistas ¡Muera la canalla! decía
Añadiendo: “Cordobeses que sois amante de San Rafael, cordobeses devotos de la Virgen de la Fuensanta declarad la guerra a muerte a los laicos a los masones, a sus hijuelas y a todos sus adeptos.
También se impuso la memoria verde como el color del uniforme de la guardia civil que llevaban el comandante Zurdo y el teniente coronel Bruno Ibáñez responsables de los fusilamientos diarios de centenares de personas en los dos cementerios de Córdoba. Las personas que se recogen en este muro fueron sus víctimas.
La memoria gris del uniforme del Coronel Cascajo responsable último de todos los asesinatos perpetrados en Córdoba. El color gris de los trajes de la oligarquía y el empresariado cordobés que constituyeron la trama civil de los golpistas, el traje gris de Eduardo Quero y de Cruz Conde que contribuyeron con su ayuda a que el golpe triunfara en Córdoba y a que se desarrollará el posterior exterminio de las personas republicanas.
Estas memorias de los vencedores cumplieron sus objetivos: la República, que era por lo menos nuestro referente democrático más próximo, siguió con su estigma de culpabilidad y la idea de un “Alzamiento necesario” estaba tan interiorizada en ciertos sectores de la población que la reivindicación de la justa lectura de los hechos quedaba como asignatura pendiente. La falacia tan extendida de que ambos bandos fueron iguales propiciaba una vez más el olvido de un hecho fundamental: que la Guerra Civil se produce por una agresión armada, brutal y sangrienta contra el gobierno legalmente constituido
No olvidemos que la derecha de este país esgrime todavía las tesis y principios de la memoria impuesta por el franquismo o en el peor de los casos abogue por el silencio, o por dejarlo todo como está, que no es otra cosa que abogar por el modelo de memoria histórica que aquí se interiorizó, que aun subyace en la sociedad y que no deja de ser el legado histórico ideológico y exegético de la dictadura.
Tenemos un ejemplo de esto en el actual Ayuntamiento de Córdoba.
Acaba de publicar una guía turística, de apenas 90 páginas, sobre la arquitectura de la ciudad en los últimos dos siglos. En este libo, se menciona, como uno de los personaje importante de Córdoba, al rejoneador y concejal franquista Antonio Cañero Para el Ayuntamiento de Córdoba, Antonio Cañero es una figura importante de la ciudad que supo combinar se dice en el libro “su maestría en el rejoneo con su actividad pública como concejal y benefactor de la ciudad”
El ayuntamiento “olvida” lo que nos dice Francisco Moreno Gómez en el periódico Publico: Antonio Cañero fue todo un protagonista del fascismo cordobés, organizando el ‘Escuadrón Cañero, con todos los caballistas, capataces y señoritos de la capital, cuya misión era colaborar con las columnas militares, en las primeras semanas, en sus excursiones a los pueblos, que terminaban en un baño de sangre” El Escuadrón Cañero” actuó en Almodóvar, Fernán Núñez Baena Castro y en la sierra de Córdoba. Estos servicios prestados a los golpistas fueron pagados con el cargo de Concejal en el Ayuntamiento en la época franquista.
Por eso todavía no podemos pasar página. Tenemos que recupera la memoria roja de la sangre de los asesinados por la dictadura que todavía sigue siendo invisible. Recuperar el dolor de sus familiares.
Es necesario otra memoria, que será como sea pero que es otra visión que, sin lugar a dudas tiene derecho a escribirse por muchas razones, pero sobre todo porque vivimos en un tiempo de derechos y de libertades.
Y sobre todo es justa esta otra memoria por que aún quedan personas que buscan a sus familiares y no saben a ciencia cierta si están en tal cuneta o bajo qué olivo, en el fondo de qué mina o perdidos en las aguas de qué pantano. Que no encuentran sus nombres en los registros civiles, porque les quitaron el derecho a la vida y después les negaron los derechos de la muerte. Porque hay gente que aún no ha podido llorar, ni llevar una flor a ningún sitio, ni rezar una oración ante una tumba, algo tan simple y cotidiano, que quienes podemos hacerlo no entenderemos jamás el terrible vacío de quienes nunca lo pudieron hacer.
Ha llegado el tiempo de la memoria para nuestro pueblo, que había renunciado a la misma durante la llamada “Transición Democrática” en aras de un futuro que ya se ha construido. Se abre un nuevo camino con la tramitación parlamentaria de la Ley de Memoria Democrática que puede suponer un marco favorable para el impulso a la causa memorialista el trabajo de las asociaciones que, luchamos por la Memoria histórica. Nuestra presencia en la sociedad sigue siendo fundamental para la causa memorialista. Sin ella, la futura ley no servirá de nada.
Nos dicen, los que cuestionan la Memoria Histórica, que la memoria es algo personal y subjetivo que puede confundir y enmascarar el rigor de la historia, como si la historia no fuera memoria.
Nos acusan de crispar a la sociedad, pero quienes lo hacen, cuando oyen hablar de ella, se ponen a cavar nuevamente las trincheras de un viejo enfrentamiento que ya no busca defender nada, solo mantener una historia cerrada a cal y canto. Dentro de esa historia hay muchas historias que pugnan por salir a la luz, concedamos luz a la historia.
La memoria histórica no abre heridas, porque la memoria histórica es como se llama la historia cuando aún tiene heridas abiertas
Para terminar me gustaría hacerlo con unas palabras de Juan Gelman recogidas en su discurso de agradecimiento, tras recibir el premio de Literatura en lengua castellana Miguel de Cervantes en su discurso el escritor argentino celebró el empeño que creía percibir en la actual sociedad española de recuperar su memoria histórica.
Creo que estas palabras explican perfectamente el acto que celebramos hoy. El texto dice así:
“Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿Cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces…
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular..:’

 

 

Homenaje 16-marzo-2014 (2)

Homenaje 16-marzo-2014 (3)

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