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En defensa del control democrático de las Cajas de Ahorros

Secretaría de Economía PCE / 04 ago 10

La reconversión del sector financiero español
El sector financiero español se enfrenta a un proceso de reconversión que desmiente en la práctica todo el discurso oficial sobre la “ejemplaridad” española de la que han alardeado tanto el gobierno como el Banco de España. A diferencia de otros países (EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, …) donde el Estado ha intervenido directamente desde casi el primer momento de eclosión de la crisis económica inyectando capital, en España eso “no era necesario” por el pretendido buen estado de nuestro sistema financiero.

Sin embargo los males de fondo del sistema financiero español estaban ya presentes antes de estallar la crisis. Esos males se pueden sintetizar en dos: el primero, la extremada dependencia de la economía y por tanto del sector financiero de un sector económico muy volátil, el inmobiliario; el segundo, la dependencia del ahorro exterior para financiar el crédito y el desajuste entre los plazos de vencimiento de los préstamos obtenidos y los concedidos.

Si el sector inmobiliario caía y el crédito exterior desaparecía, los problemas estaban cantados. Esto es algo que se podía prever desde hace más de tres años pero que se ha preferido ignorar.

También era perfectamente conocido que las Cajas de Ahorros (aunque no todas) eran las más comprometidas con las hipotecas y las operaciones inmobiliarias en general. CCM y Cajasur se estaban hundiendo a la vista de todo el mundo mientras que el gobernador del Banco de España se dedicaba a hacer propaganda de los planes de pensiones privados y la reforma laboral. 

Objetivo: la privatización
¿Por qué esta “no intervención”? Se estaba buscando la oportunidad de cumplir el sueño de la banca privada y de los directivos neoliberales de las Cajas que quieren ser banqueros de mayores y esa oportunidad ya ha llegado.

Las Cajas de Ahorros españolas se enfrentan a una modificación de la legislación que las regula que apunta a la privatización de las mismas a través de tres vías:
– Su integración en los denominados SIPs o “fusiones frías” mediante la cual varias cajas conforman un grupo a la cabeza del cual se coloca a un banco,
– Su transformación en fundaciones, cediendo su negocio crediticio a un banco convencional,
– La emisión de cuotas participativas, una suerte de “acciones” ya previstas por la legislación actual, pero que ahora por primera vez pueden pasar a tener presencia en los Consejos de Administración.

Sea cual sea la vía elegida, el objetivo siempre apunta en la misma dirección: privatizar y convertir en bancos a las Cajas.

La cortina de humo de la despolitización
Junto a este objetivo principal aparece la famosa cuestión de la “despolitización”, es decir, la prohibición de que los cargos electos de Ayuntamientos y CCAA formen parte de los órganos de dirección de las Cajas y la limitación de los representantes designados por las instituciones públicas al 40%.

Aparte de que podría entenderse que un Alcalde o un Presidente de Diputación debería tener dedicación exclusiva y, por tanto, que su pertenencia a Consejos de Administración se debe limitar a las empresas municipales o provinciales, está por ver que prohibir los cargos electos sea “despolitizar”.

¿Es que Rodrigo Rato o Braulio Medel no son “políticos”? ¿Hubieran llegado a presidir Cajamadrid o Unicaja si no lo hubieran sido? ¿Porqué una persona elegida por el pueblo no puede estar en las Cajas y una no elegida sí?

Por otro lado, ¿qué tienen de malo los políticos? Según un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada(1), un “think tank” neoliberal, las Cajas más politizadas son las vascas; BBK, Kutxa y Vital. Precisamente las que encabezan todos los rankings de solvencia. La que gobernaba la Iglesia Católica, Cajasur, está intervenida por el Banco de España.

Hacia una reorganización alternativa del sistema de Cajas de Ahorros
Una reorganización alternativa que resuelva los problemas actuales y aumente el control democrático sobre el sistema financiero requiere volver sobre las propuestas que hemos hecho tradicionalmente desde el PCE e IU para las Cajas:
• Mantenimiento de su carácter territorial
• No a la competencia entre Cajas; sí a la coordinación y cooperación
• Gobierno de las Cajas por órganos de origen social y público con presencia de los trabajadores
• No a las cuotas participativas ni a ninguna otra forma de privatización más o menos encubierta